AlcaláDigital.- El Partido Popular de Alcalá de Henares, está viviendo una de sus peores etapas desde su época fundacional ya que el desaliento y, el desánimo se ha instalado en la gran mayoría de la militancia que ve cómo la actual dirección, encabezada por su presidente, Javier Bello, es incapaz de contener la pérdida de credibilidad no sólo entre sus militantes, sino entre sus votantes más fieles, una grave situación, que provoca desafección, y crítica y, en donde, según los últimos sondeos, un cambio de tendencia electoral, que seguramente se verá reflejado en las elecciones municipales del próximo año, y que reflejan una notable pérdida de votos que dejaría a este partido entre seis y ocho concejales, lo que le restaría en el mejor de los casos cuatro concejales de los doce actuales con los que ahora este partido cuenta el consistorio alcalaíno.
Una situación, alarmante en un partido en donde en estos últimos doce años, ocho ha gobernado con mayorías absolutas de catorce concejales, y esta legislatura gobierna en minoría, con doce concejales, lo que le ha dado, y situado durante este largo periodo de tiempo, el privilegio de situarse como el primer partido de la vida política de Alcalá de Henares. Un ciclo político, que se puede dar por concluido y que de confirmarse la pérdida de apoyo de la ciudadanía dejaría a este partido, al borde de lo residual, y por supuesto, fuera de cualquier opción política de gobierno, una responsabilidad, de la que no es ajena la actual dirección local, y regional madrileña, que encabeza, Esperanza Aguirre.
Y es que, la grave situación actual, que parece el actual Partido Popular en Alcalá de Henares, sí tiene responsables con nombres y apellidos. Esperanza Aguirre, Bartolomé González y Javier Bello, serían por este orden las personas responsables de la actual situación que previsiblemente, llevará a este partido, a obtener los peores resultados de su historia en las próximas elecciones municipales de mayo de 2013.
Y es que, por esta ciudad muy poca gente con experiencia política se explican, cómo gente tan experimentada, como Esperanza Aguirre, y Bartolomé González, han podido dejar el partido y la alcaldía de esta ciudad, en manos de un político tan inexperto, y con tampoco sentido de ciudad y de partido, como es el actual alcalde, y presidente, Javier Bello. Una persona, a la que el poder político actual, le desborda dando como resultado la pérdida de confianza en la mayoría de los alcalaínos. Una situación, que mantiene paralizada a una de las ciudades más importantes, de la Comunidad de Madrid, y también de España.
Un político, como Javier Bello, que en su mandato, se ha podido constatar, su falta de diálogo serio, con las demás fuerzas políticas, lo que se ha traducido en gobernar a base de decretos vía Junta de Gobierno Local, ya que su forma de gobernar, está basada, en el desprecio, a lo que incluso por mayoría se aprueba en el Salón de Plenos siendo uno de los alcaldes que más está incumpliendo la voluntad popular, no ya de una parte de la mayoría de los alcalaínos, sino en algunos casos la mayoría absoluta. Una forma, totalitaria y antisistema, que ha generado una desafección y, una severa crítica dentro de la sociedad alcalaína, que cada vez se siente menos identificada con el partido que ostenta el poder y su máximo representante.
Una situación, paralela y que se puede ver reflejada en que la actual situación que vive el partido que mantiene a este alcalde, del cual es Presidente. Un Presidente, que cuenta con un raquítico apoyo dentro de su partido en donde sólo fue refrendado por dos de cada diez militantes, y que de los dos que le votaron, la mayoría ostentaban cargos institucionales dentro del aparato municipal. Por lo que, Javier Bello, es el Presidente del Partido Popular alcalaíno, menos apoyado de la historia, por lo que le resta legitimidad.
Pero la historia, está para sacar conclusiones, y la conclusión es, que la actual situación, del Partido Popular alcalaíno, con Javier Bello, al frente es insostenible ya que no solamente ha llevado Alcalá al precipicio, sino que también ha metido en el mismo desastre, a su partido. Por eso, un partido con aspiraciones de gobierno, como es el Partido Popular, de Alcalá de Henares, no solamente, tiene que descartar que esté sujeto, encabece la lista electoral, en las elecciones municipales, sino, que su expulsión, como principal, responsable del principal partido de esta ciudad, tiene que ser, inminente, ya que este hombre ha convertido el partido, en ceniza, y la actual situado de Alcalá, en miseria, por su alta deuda.
Pero en un partido, la militancia está para aprender de la experiencia, sacar conclusiones, y dejar de lamerse las heridas. El Partido Popular, ya conoce la actual situación de esta ciudad, y como decimos en párrafos anteriores, incluso se sabe quiénes han sido los responsables por lo que ahora sólo falta, que este partido, afronte ya con datos, la regeneración que sus militantes, que Alcalá, les están pidiendo y exigiendo.
Aquí, se tienen que exigir responsabilidades políticas, ya que la impunidad no se puede instalar en personas que han hecho mucho daño, primero Alcalá de Henares, y después a Partido Popular. La Sra. Aguirre, tiene que ser la primera en aplicarse, lo que en estos días está predicando por diferentes medios de comunicación, y que los suyos también comiencen a abandonar, lo que ella denomina “ zona de confort”, y una vez concluido este proceso, tiene la obligación, de presentar gente nueva, para un Alcalá nueva, ya que la configuración de la sociedad alcalaína, ha cambiado radicalmente por esta dura crisis económica que estamos sufriendo y padeciendo. Alcalá hoy, y sus necesidades, son completamente diferentes a las del principio, de la actual legislatura. La crisis ha trasformado a la sociedad de una forma muy radical, por lo que Alcalá necesita políticos nuevos, para situaciones nuevas. El ordeno y mando y las mayorías absolutas se han terminado.
Rajoy, Cospedal, Aguirre, Ignacio González y toda la dirección, tanto nacional como regional, del Partido Popular, están obligados a regenerar primero, y a sanear después, y estas dos condicionantes, sólo se pueden cumplir, primero, imponiendo la destitución del actual Presidente, Javier Bello, y su dirección, para de forma inmediata, poner en marcha una gestora, que recupere el pulso al partido, y trabaje desde la unidad y la integración. Una gestora, que se comprometa, con la sociedad alcalaína, y salga puerta por puerta, a explicar su nuevo proyecto, renovado e integrador, en donde la confección de la próxima lista electoral y su candidato, tiene que ser primordial. A Javier Bello, y su actual dirección, tiene que ser apartados lo antes posible para que el partido recuperar el aliento, y una parte de la sociedad alcalaína, la esperanza que este partido tiene la obligación de dar.
©AlcaláDigital. Todos los derechos reservados. Prohibida su publicación total o parcial
|