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Madrid. Lunes 09 de abril de 2012
 
 

“ No incrementare la presión fiscal” ¿Y no se avergüenza?

 
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Nuestro alcalde, Bartolo, con parte de la candidatura del PP en un mitin de campaña para las elecciones municipales de 2011 en donde aseguraba que no incrementaría la presión fiscal. Una promesa que no ha sido cierta.

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MADRID, ALCALÁ DE hENARES (ALCALADIGITAL).- Según el diccionario de la Real Academia de la Lengua, en su primera acepción la palabra vergüenza la define como una “turbación del ánimo, que suele encender el color del rostro ocasionado por alguna falta cometida o por alguna acción deshonrosa y humillante propia o ajena.


Cuando se llevan gastados tan solo 10 meses de la presente legislatura el equipo de gobierno de Alcalá de Henares con su alcalde al frente han caído en el deshonor de haber llevado a sus pagadores, (los ciudadanos) a una situación límite debido a pésimos planes de gobierno según los resultados ahora conocidos. Con dinero de los contribuyentes se ha hecho y deshecho, más de esto último y ahora haciendo caso omiso a la vergüenza quieren hacer recaer sobre el vecino las consecuencias de sus políticas.


El equipo de gobierno del PP acuciado por las medidas impuestas por el área económica de Mariano Rajoy ha tenido que acogerse al plan de viabilidad para liquidar la deuda con proveedores, pero no ha tenido ninguna vergüenza para incrementar esas medidas ahogando aún más al contribuyente alcalaíno con la subida de impuestos y tasas, hecho que no se ha dado hasta el momento en ningún ayuntamiento de los alrededores, si ya el ciudadano tiene sobre sus hombros un pesada carga fiscal, la administración más próxima todavía intenta exprimir más el exiguo bolsillo de los alcalaínos.


Una ciudad con más de 20.000 desempleados no puede permitirse tener el equipo de gobierno que tiene, siempre más pendiente de su propia economía que de la ajena, que es la que les paga.


Esta falta de vergüenza les llevó a aprobar el plan de ajuste con la complicidad de UPyD, quienes tampoco han tenido vergüenza de apuntarse un tanto inútil, cuando anunciaron que habían pactado estas medidas con el PP, sobre todo cuando la abstención del PSOE ya era suficiente para dejar al PP las manos libres sin la necesidad del voto de UPyD.


Situación que hace que los acuerdos y pactos llevados a cabo entre PP y UPyD los días anteriores a la aprobación del plan de ajuste tengan en un futuro nuevas consecuencias.


UPyD no puede presumir de nada en esta ocasión, salvo que tenga algo que ocultar. El PP y sobre todo UPyD fueron en su momento adalides de la transparencia, no se recataron en mostrar sus nóminas y en solicitar una rebaja del 20 por ciento en los suelos de los concejales, petición que fue contestada con ironía por aquellas fechas por Marta Viñuelas “estos chicos son nuevos”, tampoco se quedó al margen IU que les contestó en parecidos términos.


Y es que, precisamente esa transparencia de la que pretendieron hacer gala y la pusieron por bandera es la que ahora mismo falta en el ayuntamiento. Han aprobado un plan de ajuste, pero porque previamente todo era un desajuste. No se han inmutado en explicar a la ciudadanía en que consiste el plan de ajuste, a que se debe, por qué se hace, y a quién recae.

En el ayuntamiento no existe política de comunicación el ciudadano sigue siendo ajeno en todo lo que se cuece en la cocina municipal.


El día de investidura como alcalde, Bartolomé González en la presente legislatura prometió bajada de impuestos municipales (incluido el IBI) para atender a la atención de las familias, prometió ser el alcalde de todos y gobernar para todos, y sobre los medios de comunicación aseveró que deben participar, además de informar y opinar de la ciudad como meros observadores.


Diez meses han pasado y sin la mínima vergüenza ha pisoteado el discurso de investidura.

En el ayuntamiento ha establecido el ordeno y mando, se imponen planes de ajustes por encima de lo exigido, y se aprueban en sesiones plenarias extraordinarias con alevosía, de tapadillo,  fuera del horario establecido para los plenos habituales para que no tengan cara al ciudadano la publicidad necesaria, precisamente otro de los graves incumplimientos de González cuando hacía alusión a la consecución de más participación ciudadana en Alcalá.

Y es que, a la hora de imponer más impuestos y tasas en estos tiempos que corren se tiene que sentir vergüenza, y no como nuestro alcalde que ni lo explica, ni siente ninguna vergüenza a la hora de impone más presión fiscal, lo contrario que prometió en epoca electoral. Por lo que además de no sentir vergüenza, ha mentido. Que vergüenza de alcalde. Mentiroso y carente de vergüenza.

 

 
     
     
 
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