MADRID, ALCALÁ DE HENARES (ALCALADIGITAL) Las comparecencias del alcalde Bartolomé González en ruedas de prensa en el ayuntamiento de Alcalá de Henares se pueden contar con los dedos de la mano; cuando comenzó la actual legislatura, tras el primer Pleno comentó que después de la celebración de los mismos se encargaría personalmente de dar a conocer lo tratado en los mismos, así como ofrecer su valoración personal, solo lo hizo en una ocasión, una vez más faltando a su palabra tras los plenos siguientes se olvidó de comparecer ante la prensa.
En el día de hoy ha vuelto a comparecer tras la reunión de la Junta de Gobierno escoltado por Marta Viñuelas portavoz habitual del equipo de gobierno y lo ha hecho haciendo gala de una versión pobre de “El Padrino”, aunque con unos métodos similares, amenazando a los sindicatos, “les voy a hacer una oferta que no van a poder rechazar”.
Es completamente anecdótico que un alcalde que nunca aparece por una rueda de prensa lo haga sin anunciar para hablar del convenio y con la ausencia del responsable del área económica Javier Bello, una lectura que puede llevar a entender que pueden existir discrepancias a la hora de llevar a cabo la negociación entre el propio alcalde y el máximo responsable económico.
Resulta impropio de un alcalde echar a los ciudadanos contra los trabajadores municipales, cuando el único responsable de la situación creada es su dictatorial manera de actuar, quiso garantizarse una paz social en las anteriores legislaturas y dilapidó el dinero de los alcalaínos para firmar unos convenios llenos de ventajas para los trabajadores municipales. Ahora cuando reconoce que “las cosas están mal”, es incapaz de mirarse al espejo, hacer acto de contrición y reconocer su incapacidad para reconducir las cosas, solo quiere imponer su autoritarismo, amenazando con aquello de que si no se firma el convenio en las próximas horas, lo hará por decreto. Unas medidas “muy democráticas”, donde fallan la forma y el modo.
Dudamos mucho de que se lleven a efecto estas medidas por parte de Bartolomé González, entre otras cosas porque los sindicatos y los trabajadores municipales, que ya han hecho un gran esfuerzo aceptando de mala gana la reducción de sus nominas e incluso “aceptando” la falta de aplicación de las tablas salariales del último convenio se les quiera privar de parte de unos derechos legalmente adquiridos en la negociación colectiva de sus convenios. Si ahora en una situación de crisis se quiere dar marcha atrás, las amenazas vertidas por González legitiman el planteamiento de los trabajadores.
En la jornada de ayer, en el día grande de las letras alcalaínas, se pusieron en marcha medidas intimidatorias contra los trabajadores municipales cerrando a cal y canto el parque de servicios y aislando las protestas. Lo que ahora se recoge no es otra cosa que el derroche de González en anteriores legislaturas, y es que el que siembra viento recoge unas tempestades que traspasan diferentes ámbitos de la vida política y social de Alcalá de Henares. Legítimamente y según las urnas Alcalá tiene que padecer la soberbia, la prepotencia, los malos modos y las conductas “cuasimafiosas” durante tres interminables años, a no ser que alguien ponga cordura en tanto despropósito. Y el primer teniente de alcalde y responsable del área económica, ausente. Pobre Alcalá de Henares |