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Madrid. Martes 24 de enero de 2012
 
  El régimen bartolista asfixia la democracia interna del PP y le encamina  la oposición  
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Una de sus principales características es que siempre ha sacrificado a su numero dos en las diferentes legislaturas que ha gobernado para taponar la alternativa

Sus amplios errores han llevado el PP-Alcalá a perder la mayoría absoluta al perder dos concejales cuando en toda España el PP incremento el número de forma amplia.

Encabezó una gestora contra la anterior presidenta del PP alegando falta de democracia interna y después de su largo mandato la “democracia interna bartolista” se ha convertido en un régimen personalista.

 
 

 

MADRID, ALCALÁ DE HENARES (ALCALADIGITAL) Resulta paradójico que los Partidos Políticos adscritos a un régimen democrático apelen a este sistema para conseguir la legitimidad que el pueblo les da en las urnas para gobernar, mientras que internamente se cuestiona su papel como entes democráticos. Mientras que en cualquier democracia existe un gobierno y una oposición, que controla y critica, en España dentro de los partidos en determinados casos se cuestiona su funcionamiento democrático.
Esta circunstancia parece afectar al equipo de gobierno de Alcalá de Henares donde su alcalde Bartolomé González ejerce su hegemonía de modo oligárquica donde no existe la crítica, ni la oposición a su forma de actuar.


En el equipo de gobierno de Alcalá de Henares se echa en falta una democracia interna, crítica, constructiva y participativa.
En un estado de derecho los partidos políticos expresan el pluralismo político, concurriendo a la voluntad popular para la participación política, al igual que su estructura interna y funcionamiento han de ser democráticos.
Los militantes de los partidos tienen derecho a ser electores y elegibles para todos sus cargos, a estar informados sobre su actividad y situación económica, y a concurrir mediante el sufragio libre.

Bartolomé González tomó las riendas del Partido Popular en Alcalá de Henares, formando parte de una gestora que pidió la democratización interna del partido, convirtiéndose en un adalid de la democracia, fue una movilización de los concejales del partido ante lo que consideraban una autocracia por parte de la dirección de entonces; el paso del tiempo ha hecho que su forma de gobernar haya cambiado sin dejar margen de opinión a sus concejales.


Poco amigo de la crítica, instalado en el poder no ha dudado en determinados momentos de poner en el punto de mira a su propio partido “Si no queréis votar al PP, votar a Bartolo”.


Personas trabajadoras, comprometidas y válidas dentro de los equipos de gobierno fueron apartadas y ninguneadas por Bartolomé González, quien al frente del ayuntamiento supo aprovecharse de la inercia del Partido Popular y del declive del PSOE.


González ha sido un buen gobernante cuando el camino estaba sembrado de rosas, pero cuando llegó la sequía y los pétalos cayeron, las espinas están dejando al aire sus “miserias”.

Un muy buen ganador, pero un muy mal perdedor.


Hace ya tiempo que Bartolomé González debería haber designado un delfín que le sustituyese cuando por razones del tiempo tuviese que dejar tanto la alcaldía como la presidencia del partido.


No han tenido demasiada “fortuna” los números dos de las listas que ha presentado González en los últimos años, y que se suponen que suelen ser la mano derecha del “líder” del partido y llamados a la sucesión, recuérdese a Javier Zurdo, Rodolfo Gómez de Vargas o Luis Fuentes; incluso en algunos casos parece que ha supuesto una “traición” a la confianza depositada en hombres que deberían haber hecho el relevo en el ayuntamiento y en el partido.


Con la remodelación que hizo después de la toma de posesión de alcalde tras las últimas elecciones municipales, desplazó a uno de los hombres más válidos Gustavo Severién, de la sucesión, al mismo tiempo que reforzaba a Jesús Domínguez Picazo y a Marcelo Isoldi, incorporando una cara nueva en la persona de Javier Bello con el reto de relanzar la gestión económica municipal. Mientras tanto, otros nombres eran desplazados a concejalías de menor entidad, como las nuevas creadas de distrito, donde recayeron Dolores Cabañas, Amparo Moriche, Jesús Fernández e incluso Virginia Sanz, por otro lado creó los puestos de consejeros delegados o directores generales donde puso a personas de claro corte universitario. Dentro del equipo de gobierno se echa en falta esa democracia de la que tanto ha hecho gala el propio González en sus años mozos del partido, se necesita coherencia, crítica y tomar decisiones colegiadas

En el Ayuntamiento el equipo de gobierno está en manos de la oposición, es un ente abstracto cuya única misión es dar la cara a la agenda que les marcan el resto de grupos políticos. Individualmente o personalmente algún miembro del equipo de gobierno trata de poner coherencia a la situación, Bartolomé González necesita y debe de escuchar a sus miembros, hacer acto de contrición y resolver una situación que de persistir puede condenar al Partido Popular a la oposición durante algunos años.
 
     
     
 
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