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Madrid. Viernes 29 de junio de 2012
 
  Alcalá echa al alcalde más corrupto de su historia  
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  Día grande para Alcalá y luto para el bartolismo  
     
 

Madrid/Alcalá de Henares (alcaladigital).- Hoy es un día grande para Alcalá de Henares y de luto para el bartolismo, cuando de manera oficial se ha hecho realidad la noticia que el pasado lunes Alcaládigital en rigurosa exclusiva ofreció a sus lectores, tras estar presente en la reunión que Bartolomé González mantuvo con su equipo de gobierno en un restaurante de Madrid junto al puente de San Fernando para anunciarles su “retiro” de la vida municipal en los próximos días.

Bartolomé González al fin se va y Alcalá de Henares empieza a ver la luz en ese túnel que le tenía sumido.

El tiempo ese ser etéreo que da y quita razones, nos ha vuelto a dar la razón. Alcaládigital una vez más, se adelantó a los acontecimientos anunciando algo que ya era irreversible, quedando demostrado que el alcalde, junto con su “martingala” informativa no les ha servido de nada ante un medio informativo que siempre ha apostado por el cambio, por el rejuvenecimiento de Alcalá de Henares.

Lo hizo en el gobierno de Manuel Peinado, mientras otros medios siempre han apostado por la continuidad, igual que ahora, quedando demostrado la falta de olfato periodístico, al apuntarse siempre con los poderes políticos, buscando a corto plazo ser los grandes beneficiarios económicos.

Alcaladigital se ha enfrentado con el poder, sacando su miserias, mientras otros siguen en la misma cuerda, alrededor de una estela que mancilla la libertad de expresión y de opinión.

Pero hoy también es un día grande para Alcalá de Henares porque se marcha el alcalde más corrupto que ha tenido, no en el sentido de estar inmerso en las grandes corruptelas nacionales, caso Gürtel, etc. sino porque este señor ha utilizado su mandato para tapar bocas en Alcalá de Henares, y eso se llama corrupción.

Ha sido el alcalde que ha disparado el gasto público, convirtiendo al ayuntamiento en un cheque en blanco para tapar bocas críticas, asociaciones de vecinos, sindicatos, funcionarios, etc. no ha habido un estamento donde no haya puesto su marca.

Bajo su mandato la sociedad alcalaína se ha empobrecido tanto en la cuestión económica, como en libertad. Ha cumplido a rajatabla el populismo venezolano, su sectarismo y pésima administración de lo público ha hecho que Alcalá de Henares no encuentre ahora un camino de fácil regeneración, sin terreno industrial para grandes demandas, con una mayoría de población demandante de grandes atenciones sociales, las arcas municipales apenas encuentran un respiro, ingresos presentes y futuros están hipotecados, la mayoría del gasto público se lo llevan los funcionarios y trabajadores municipales, junto con los intereses y amortización de los distintos créditos.

 

Tras los cuatro años de Peinado, González cogió una ciudad crispada, pero que aún podía mantener una relativa solvencia económica, tras nueve años deja un Alcalá crispado, dividido y un ayuntamiento en la ruina a consecuencia de su nefasta administración.

Bartolomé González llevaba anunciado desde las vísperas previas a la navidad  de que si iba a marchar, incluso puso fecha cuando manifestó que sería después de consumir las dos terceras partes de la legislatura, pero los acontecimientos han hecho que acelerara su marcha una vez cumplido el primer cuarto de legislatura. Acontecimientos que ha creado, y es que una vez más haciendo uso de la mentira como lema, no dice la verdad ni cuando se va.

La triste realidad para Bartolomé González, es que no se va, sino que le echan. En un año ha malgastado el bagaje que le hubiera podido quedar tras su paso por la política municipal alcalaína, donde comenzó su andadura con alguna luz, pero poco a poco se fue sumergiendo en las más absoluta tenebrosidad, cuál conde Drácula en el ataúd y con la estaca clavada para no poder levantarse más.

Que no cuente milongas, ni se haga la víctima, se va por unas circunstancias que él solo se ha creado, y se va a su casa, por mucho que quiera disfrazar la realidad con sus cargos en la Comunidad de Madrid o en el Partido Popular madrileño. Y se va a su casa, para ponerse al frente de las empresas que desde el propio ayuntamiento ha creado para beneficio propio, porque este señor cuando llegó a la política, era eso político, pero ahora en su currículo dice que es empresario. Otra cosa muy diferente hubiera sido si hubiese llegado a la política siendo ya empresario, y en honor de transparencia cara a sus pagadores, los ciudadanos, debían de conocer su Patrimonio cuando comenzó en política y ahora cuando sale.

Al igual que sucedió con la muerte del general Franco, que acabó con el franquismo, con la defenestración de Bartolo debe de acabar el bartolismo.

Hoy es un día bueno para Alcalá de Henares y de luto para el bartolismo, se va a su casa y sin cumplir su misión, que era buscar un cabeza de turco ante Esperanza Aguirre y sus votantes ante la pérdida de la mayoría absoluta, y mira que lo buscó, e incluso quiso poner a los pies de los caballos al secretario general del PP alcalaíno Jesús Domínguez y a Gustavo Severién instándoles a dimitir culpándoles del declive “pepero” cuando este solo tenía el nombre de Bartolomé González.

Bartolomé González ha demostrado ser un mal líder, una mala persona y un mal compañero, nunca ha sabido asumir responsabilidades, de los fracasos de su política siempre la culpa era de otros, bien del gobierno Zapatero, de los agentes sociales, de la oposición o de sus propios compañeros.

Deja tras de sí un Partido fraccionado y en un callejón de muy difícil salida, marcado por el sectarismo.

Si el Partido Popular quiere salir a la luz, tiene que dejar todos los vicios que ha generado Bartolomé González.

Todo en esta vida es regenerable, y hoy más que nunca el Partido Popular necesita aire fresco, dejar atrás complejos y vivir de realidades por muy duras que estas sean. El Partido Popular de Alcalá de Henares, necesita sobre todo credibilidad y generar ilusión en sus votantes y en su electorado, pero para eso tiene que cambiar, asumir la realidad y comenzar desde la humildad, desechar la prepotencia y la soberbia de la que hasta ahora ha hecho gala su líder, escuchar a la sociedad, asumir errores y buscar fórmulas para no volver a repetirlos. El Partido Popular de Alcalá de Henares debe desterrar el caciquismo y el sectarismo, abrirse a los alcalaínos, porque son muchos más los que pueden aportar, que a los que les interesa destruir.

Y como anunciase Carlos Arias Navarro tras la muerte de Franco, con el consabido “Todo queda atado y bien atado”, ya se sabe lo que luego afortunadamente pasó, Bartolo ha nombrado sustituto a Javier Bello, todo está por ver si la Corporación da la confianza a un concejal del Partido Popular y que este sea Javier Bello. Bartolo se va a ir posiblemente sin aprobar los presupuestos, dejando un mal sabor de boca en la sociedad alcalaína, pero por fin en este caluroso verano se puede empezar a respirar aire fresco en la política de Alcalá de Henares.

 
 
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