Madrid.  Jueves 01 de mayo de 2009                                                                       
 
 

La desindustrialización de Alcalá

 

 
 

 
 

La era de la globalización, ese proceso productivo que ha abierto la puerta a los mercados nacionales al libre comercio, a las privatizaciones de empresas públicas, a las fusiones de las empresas, no es ajeno a cualquier desarrollo industrial existente, con sus beneficios y riesgos.

El valle del Henares, cuya capital Alcalá comenzó su proceso de industrialización en la década de los años cincuenta, está viendo como en los inicios del siglo XXI, siguiendo la tónica de la economía actual, el peso industrial está decayendo en un ligero y peligroso goteo.

El mundo económico actual tiende a buscar una mayor eficiencia del mercado que aumenta su competencia disminuyendo el poder del monopolio. Se busca mejoras en la comunicación y cooperación internacional que puede llevar a un mejor aprovechamiento de los recursos. Se impulsa el desarrollo técnico-científico al ser más lucrativo. Se consigue una mayor capacidad de maniobra frente a las fluctuaciones de las economías internacionales, y se eliminan las barreras del mercado laboral.

Estos factores, beneficios potenciales de la globalización, están haciendo por otra parte que muchas empresas con problemas de gestión y por tanto de competitividad, estén poniendo es serios riesgos de estabilidad económica y laboral a ciudades cuya existencia dependa del funcionamiento de la industria asentada en su suelo.

Se quiera reconocer o no, la primera gran empresa que tuvo Alcalá durante los dos últimos siglos, fue el ejército. La vida de Alcalá discurría para y por la milicia. El comercio, la artesanía, el alquiler de viviendas, la demanda de productos agrícolas tenían prácticamente un único mercado.

Cuando a mitad del siglo XIX, las grandes ciudades comenzaron su proceso de industrialización, Alcalá seguía ofreciendo sus servicios, tanto locales como municipales a la entidad castrense.

La primera fábrica que tuvo Alcalá, no llegó hasta 1922, cuando a instancias del conde de Canga-Argüelles se instala en la Ciudad la empresa Forjas, de capital hispano-alemán, dedicada a la construcción y reparación de vagones de ferrocarril. Asimismo surge en la calle Santiago, Alcalá-Textil, una pequeña fábrica de medias y géneros de punto. Las fábricas de harinas de Bernardo García Carrión en el puente Zulema, la del Colegio de la familia del Campo y la de Sergio Real. Aparte algunas cerámicas que ayudan a paliar la preocupante situación laboral de los obreros alcalaínos.

La construcción de los aeródromos en Alcalá y la del manicomio, mantienen a buena parte de la población ocupada.

Pero si Alcalá en la mitad del siglo XX había mantenido sin grandes cambios su población, sería a partir de los últimos años cincuenta y primeros sesenta cuando iba a configurarse como una ciudad con un peso industrial considerable, como lo demuestra la proporción de empleos industriales respecto al empleo total de la población que es de un 35,5 %, mientras que la media provincial es del 22,2 %.

La fuerte concentración de industrias en Madrid, determina una fuerte necesidad de suelo para las fábricas; se llega a una cierta saturación interna y tras la primera expansión hacia los núcleos más próximos, se buscan nuevos espacios, que actuarán como áreas de descongestión. Una de ellas el erróneamente denominado Corredor del Henares, (su nombre correcto sería valle del Henares).

Esta situación, hace que medianas y pequeñas empresas, consideren más rentable ubicarse en Alcalá y otros lugares de su entorno, por el ahorro que supone, sobre todo en la compra o alquiler de terrenos. Está dinámica hace que la población aumente rápidamente y se empiecen a crear barrios únicamente destinados a la residencia de la mano de obra demandada, sobre todo, proveniente de la vecina Guadalajara y de las zonas menos industrializadas y más pobres de España, como Extremadura y Andalucía.

Las primeras empresas que ponen sus cimientos en Alcalá, serían Prona (Química Sintética) y Metalúrgica Madrileña, le seguirían Perfumería Gal, Roca Radiadores, Ibelsa-Zanussi, Cointra (Alcalá Industrial), Perlofil (Poliseda), Roclaine, Fibras Minerales, Fiesta y diferentes industrias de los sectores del cartón, metalúrgico o químico (Liade, Alcalá Farma, MSD, etc.).

Sin embargo por la crisis y por los cambios en la estructura industrial, gran parte de la industria metalúrgica y de producción de bienes de consumo duraderos se encuentra con verdaderos problemas, a la vez que la existencia de precios especulativos en la adquisición de terrenos industriales a favor de zonas residenciales, hacen que parte del sector industrial esté en graves dificultades.

La grave crisis económica que está sufriendo España, acentuada con la incompetencia del gobierno socialista, que no quiso verla llegar en un principio, la negó después y que cuando la tuvo sobre la mesa dispuso unas medidas para paliarlas de gasto público, endeudando y empobreciendo al país y a todos los españoles, han coincidido con la aparición de nuevas tecnologías, nuevas divisiones internacionales de trabajo, cierre y reestructuración de plantillas, y sobre todo por todo un proceso de la caída del empleo industrial, aumento de la flexibilidad laboral, aumento del sector servicios y la desinstalación o reubicación de las grande fábricas.

A Alcalá, llegaron en muchos casos, grandes multinacionales del sector, en estos años de gobierno socialista se han podido perder entre 5.000 o 6.000 empleos, los procesos de deslocalización y desindustrialización ha afectado a empresas como Gal, aunque esta fábrica muy consolidada en Alcalá abrió una nueva y moderna factoría en terrenos de la zona industrial de La Garena, Cointra, que ha pasado al grupo italiano Férroli, Ibelsa-Zanussi, del grupo Electrolux, Poliseda o Robert Bosch. En 2009 se han planteado expedientes de regulación de empleo en Roca y Eaton (Aeroquip). Hay que tener en cuenta que la histórica Química Sintética ha anunciado su cierre para 2011.

No hay que olvidar tampoco que con el desarrollo de nuevos polígonos industriales por parte de la Comunidad de Madrid, en los últimos años han aparecido sobre todo nuevas empresas del sector logístico y de manipulados.

Ahora bien, en vez de emplear el término desindustrialización, en Alcalá habría que hablar en términos de deslocalización, porque en muchos casos las empresas no finalizan o cortan su producción, sino que cierran su unidad de producción en territorio español para reaperturarla en el extranjero, con el propósito de reimportar en territorio nacional los bienes producidos en los países extranjeros con menos coste y continuar proporcionando a los mercados de exportación los productos de la empresa desde esta nueva implantación. Estas inversiones en el extranjero, principalmente en países emergentes, tienen su auge en China, Brasil y la India, principalmente. Aunque las funciones estratégicas se desarrollen en el país de origen, el coste de la mano de obra de los productos manufacturados permiten que lleguen al consumidor a unos precios más bajos.

Estos síntomas económicos que desde los años 80 venían prediciendo y priorizando los más ilustres economistas y que en nuestro país tuvo nuestra mejor y más brillante etapa económica con el gobierno de José María Aznar, y con Rodrigo Rato como ministro de economía, no han querido verlo ni los gobiernos socialistas posteriores, ni los sindicatos, más preocupados por las subvenciones y el apoyo político a un gobierno que destruye 7.000 empleo diarios, que a verdaderos procesos de readecuación al nuevo orden económico mundial, sin darse cuenta que están tirando piedras contra su propio tejado, porque aparte de las "cuotas" de "sus afiliados", si no fuera por el dinero de todos los contribuyentes no podrían subsistir, motivo por el que cualquier persona que paga impuestos tendría derecho a elegir sus representantes sindicales sin necesidad de pagar el impuesto revolucionario sindical.

Pero cuando realmente resulta patético la actuación sindical en lo referente al desempleo en Alcalá, con manifestaciones en la calle y acusaciones a las empresas, es cuando compruebas las estadísticas del INEM en Alcalá de Henares.

 

Datos del INEM febrero 2008 en Alcalá de Henares

Parados 9660, sector construcción 1216, industria 1563, Servicios 6334

Contratos 4968 " 633, " 409 " 3917

Datos del INEM febrero 2009 en Alcalá de Henares

Parados 15935, sector construcción 2241, industria 2283, Servicios 9830

Contratos 2917, " 350 " 181 " 2377

Las diferencias de la suma de los sectores detallados con los totales, se deben a las cifras facilitadas de otros sectores como la agricultura, o trabajadores sin empleo anterior.

 

Y como es notoriamente conocido los "parados" que están efectuando algún curso no cuentan en las estadísticas.

A buen entendedor...

Ignacio Sánchez

 

 
 

 
 

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