AlcaláDigital
03 de noviembre de 2014

 


Tocado y hundido
 
   
 
 
         

 
 

AlcaláDigital.- La operación Púnica, ha sido un torpedo en la línea de flotación del Partido Popular de Madrid, en donde a escasos meses de la celebración de la seleccione municipales, este partido puede sufrir una de sus principales derrotas electorales.
Una derrota electoral, que en el caso de Alcalá de Henares, ya poca gente dudaba y que puede ser incluso, estrepitosa ya que la sangría de votos era muy fuerte, a causa de la paralización que está sufriendo, Alcalá de Henares, de la mano, de Javier Bello, y su histórico gobierno, con una media de antigüedad en el Consistorio alcalaíno, de más de 20 años.


Un fuerte desgaste, político y, social que al Partido Popular, viene padeciendo y, sufriendo a lo largo de toda esta legislatura en donde a pocos meses para su terminación, la agonía por este gobierno puede ser muy dolorosa, en lo político, y frustrante en lo personal, ya que los históricos ediles, peperos, pueden ver cómo se termina lo que ha sido su mejor ciclo económico en lo personal, y ruina a nivel de ciudad, ya que van a dejar una deuda, que puede sobrepasar, los 300 millones de euros. Una lacra económica, que dejara marcada a esta ciudad por muchos años.


Y es que, en esta semana pasada todo han sido malas noticias, para el partido que aspiraba seguir gobernando, después de Mayo de 2015, y más concretamente, para quien tenía aspiraciones personales y políticas, para continuar primero en las listas del PP, luego en la alcaldía. Un alcaldía, que la operación Púnica, y la situación que arrastraba le ha dejado, tocando y hundido, ya que un escándalo de corrupción, como el denunciado, lo rebasó y gratis, a Javier Bello, por mucho que haya querido sacudir lastre, y dejar flotando en el ambiente, la sospecha, de que aquí todos sus compañeros de partido, pueden ser culpables, menos él.


Una defensiva actitud que choca frontalmente con sus responsabilidades, ya que sólo el, fue quien dio la orden de desempolvar, el contrato que dejó aparcado, Bartolomé González, con la empresa corrupta, Cofely.


Un contrato, por valor de 14 millones, en donde ya no hay duda que la empresa adjudicataria, se pagó un contrato de viabilidad, en el que Bello y sus técnicos se apoyaron, y en donde además, presionaron a la oposición, para su aprobación. Unas dudosas prácticas, que han terminado, con el contrato en  la fiscalía anticorrupción, y la apertura de una Comisión de Investigación, además de toda la cargar mediática negativa, que ha tenido que soportar la ciudad de Alcalá de Henares, en prensa, radio y televisión. Una publicidad, tan gratuita como destructiva para nuestra ciudad, y todas sus instituciones, y que ha sido promovida, por quienes ahora claman porque no se hable de corrupción. Una desvergüenza que les descalifica.


Pero es que el artífice de todo esto, no hay duda que ha sido promovido, por el Capitán, “tocado y hundido”, Javier Bello, que ahora se quiere bajar del barco, dejando en mitad de la tormenta, judicial y política, a toda su tropa, en donde según se avanza, salen nuevos contratos sospechosos de corrupción, y nuevas formas irregulares en la concesión, como son los conciertos de la feria de Alcalá de Henares, y el contrato de explotación, de la plaza de toros. Otros turbios asuntos, que se han producido bajo el mandato, del Capitán ” tocado y hundido ”, Javier Bello.

Un escándalo político, de tal magnitud, que si este hombre, fuera mínimamente, prudente y, sensato, primero, pediría perdón a todos los ciudadanos de Alcalá de Henares. Segundo, pondría su cargo a disposición del partido. Y tercero, renunciaría a encabezar la próxima lista electoral, para las municipales del próximo año. Una serie de hechos que le honrarían, como político y, persona, y ayudaría a su partido a regenerarse, ya que falta le hace, pero que conociendo a esté sujeto, tan ambicioso, marrullero, y falta de cualquier escrúpulo, mucho dudamos que tome ninguna iniciativa, de las aquí propuestas, es más, nosotros creemos que este Señor, no presenta la dimisión ni aun sacándole la guardia civil, esposado, camino a declarar ante el juez, por un presunto, caso de corrupción.  Porque lo que aquí está muy claro es que en la mayoría de los casos, los contratos fueron adjudicados, a la empresa Cofely, tras el pago de comisiones. Por lo tanto y siendo mal pensados, se puede afirmar, que Alcalá de Henares no será  una excepción, dentro de la regla, que aplicaba esta empresa, por muchos golpes de pecho, y palabras huecas, pronunciadas en caliente, y ante la prensa amiga, por Javier Bello, un alcalde, tocado y hundido, y que lo mejor, para  la ciudad, sería que esta misma semana, abandonase de forma voluntaria, la alcaldía, y no empañase más con la duda, el buen nombre, de Alcalá de Henares.

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